Las preguntas son las mismas en todas partes y no son personales. Una institución que no pregunta nada es peor señal que una que pregunta a fondo.
Esta página establece las categorías. Qué exige una institución concreta a un residente de su país es pregunta para esa institución, y vale la pena hacerla antes de elegirla. Consulte a la firma de Miami Dossier para conocer la posición actual sobre cualquier edificio que cubrimos
Cada institución estadounidense con la que trate va a querer establecer cuatro cosas: quién es usted, dónde vive, cuál es su situación fiscal y de dónde vino el dinero.
Eso es todo. Los documentos concretos varían según la institución y su país de residencia, pero las categorías no, y quien llega con las cuatro ya armadas tiene una operación mucho más simple que quien las arma de a un documento por vez y contra reloj.
Nada de esto es discrecional y nada está dirigido a usted. Es el estándar al que la institución está obligada.
El pasaporte vigente es la base. Las instituciones suelen querer un segundo documento de identidad, y los requisitos difieren sobre si los documentos deben estar certificados, notariados, apostillados o presentados en persona.
Cuando los documentos no están en inglés, con frecuencia se exige traducción certificada. Gestionarla por adelantado es sencillo y hacerlo a último momento no.
Si tiene más de una nacionalidad, cuente con declararlo. Las instituciones preguntan, y una inconsistencia entre lo que declaró y lo que aparece en otro lado genera demoras sin ningún motivo.
Facturas de servicios, estados de cuenta y correspondencia oficial son los comprobantes habituales, y en general hay un requisito de antigüedad máxima.
El problema recurrente es la inconsistencia. Un domicilio en el pasaporte distinto del que figura en un estado de cuenta y distinto del que se puso en un formulario no es un escándalo, pero cada discrepancia genera una consulta y cada consulta cuesta días.
Decida su domicilio de registro antes de empezar, úselo de forma consistente en cada institución y cada documento, y explique de forma proactiva cualquier diferencia legítima en lugar de esperar a que se la pregunten.
Las instituciones estadounidenses están obligadas a establecer la situación fiscal de sus clientes, y existen formularios estándar mediante los cuales una persona no estadounidense certifica la suya. Cuál corresponde y cómo se completa depende de sus circunstancias y de si se trata de una persona física o de una entidad.
Existen además marcos internacionales de intercambio de información bajo los cuales se reporta información de cuentas financieras entre jurisdicciones. Si eso lo afecta y cómo es materia de un asesor fiscal calificado en su país y, donde corresponda, en Estados Unidos.
Los nombramos porque existen y porque nadie debería encontrárselos por primera vez en una mesa de firma. No asesoramos sobre ellos, y cualquier pregunta concreta es para un profesional fiscal.
El origen de los fondos es de dónde vino este dinero en particular. El origen del patrimonio es cómo llegó usted a tener dinero. Las instituciones preguntan ambas, y no son la misma pregunta.
Un profesional asalariado que compra con ahorros acumulados tiene una respuesta simple a las dos. Quien tiene fondos provenientes de la venta de una empresa, una herencia, la realización de una inversión o una distribución de una estructura familiar tiene una respuesta más larga, y una respuesta más larga es perfectamente normal.
Tiene su propia nota, porque es la categoría que genera más ansiedad y más demoras evitables.
Cuando la compra se hace a través de una sociedad, un fideicomiso u otra estructura, las instituciones miran a través de ella. Van a querer los documentos constitutivos, evidencia de quién la controla e identificación de los beneficiarios finales.
Los requisitos de reporte de beneficiario final en Estados Unidos han sido objeto de legislación y litigio, y la posición ha cambiado más de una vez. Eso significa que es pregunta para un abogado en Florida al momento de comprar, y no algo que se tome de una página web.
El punto práctico no cambia: si usa una estructura, las personas detrás van a ser identificadas, y todos los involucrados deberían contar con eso desde el principio.
Pasaporte y segundo documento, vigentes y legibles. Comprobante de domicilio reciente. Traducciones certificadas donde los documentos no estén en inglés. La certificación fiscal que su asesor le indique. Una explicación escrita y clara de dónde vinieron los fondos, con los estados de cuenta, contratos o cartas que la respalden. Documentos de la entidad si usa una estructura.
Armada una vez y mantenida junta, esta carpeta sirve a su banco, al agente de plica, a un prestamista si usa uno y a la compañía de título. Armada por partes, el mismo material toma semanas y varias rondas de correos.
Quien lo hace así encuentra el proceso sin novedad. Ese es el objetivo.
Cada institución de la cadena quiere las mismas cuatro categorías, y quien las tiene listas avanza en días en lugar de semanas. Escríbale a la firma de Miami Dossier y le decimos qué preparar para su situación y lo presentamos con instituciones y asesores que atienden compradores extranjeros de forma rutinaria.
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Esta página le da el marco, no el veredicto sobre su caso. Cada institución fija sus propios requisitos y sólo ella los confirma. Escríbale a la firma de Miami Dossier y le decimos con franqueza qué sabemos, qué no sabemos y dónde termina nuestra competencia. Cuando la pregunta sea legal, fiscal o migratoria, lo presentamos con asesores que se ocupan de eso como corresponde, en lugar de responderlo nosotros.
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